Salud Integral y Emocional

En Salud Integral y Emocional te ofrezco asesoramiento personalizado y formación en campos como: Desarrollo personal, Gestión emocional, Nutrición, Estilo de vida. Te ayudo a través de Hábitos de salud y Coaching personal a conseguir cualquier objetivo.

El valor de ayudar.

Uno de los retos del s. XXI es precisamente hacer la vida más humana, transformar la historia, hallar puntos de encuentro entre las diferentes culturas y darnos la mano. Aprender a amar  es la más hermosa, deliciosa y audaz de todas las empresas. Esto significa querer no únicamente a los miembros  de la propia familia, ni apreciar  sólo a quienes comparten los mismos puntos de vista, a los que leen los mismos periódicos o practican las mismas aficiones. Amar es más que todo eso, va mucho más lejos. Está en nuestra mano descubrirlo y aprender la forma  de abrirnos a los demás.

Cada vez que renunciamos a algo con el fin de ayudar a quienes nos rodean, aumentamos nuestra capacidad de amar; consiste en pensar un poco menos en sí mismo y un poco más en los demás. Devolver bien por mal, apreciando a todas las personas con las que te encuentras; sin apegarse a ellas pero sin olvidarse tampoco de sí mismo. No distinguiendo razas, nivel sociocultural o grado de riqueza entre los seres humanos.

Para hacer este mundo más humano y agradable tenemos que empezar  adoptando una manera de ser más abierta y dialogante. Aprender a disfrutar de las cosas sencillas de la vida e iniciar pequeñas acciones desinteresadas para poder encontrar lo mejor dentro de uno mismo y ser capaz de ofrecerlo.

Cuando pasamos por un bloqueo existencial debido a los problemas, con un estado de ánimo bajo, sin ver la salida al final del túnel, es de gran ayuda variar el rumbo, mirar las cosas con más distancia y prestar ayuda a los demás. La bondad y la compasión constituyen los elementos fundamentales que hacen que nuestra vida tenga significado y sentido. Son una fuente  de alegría  y felicidad permanente y constituyen la base de un corazón  benévolo que se mueve por el deseo de ayudar a los demás.

Este deseo de ayudar es importante ya que nuestra dicha está ligada a la de los otros. Si la sociedad sufre, nosotros también sufrimos.  Y además al fijar el objetivo fuera de nosotros, dejamos de concedernos excesiva importancia, dejamos  de dramatizar, aprendemos a relativizar  y los altibajos de la vida emocional dejan de arrastrarnos. Por otro lado confiere significado y valor a nuestra vida, nos eleva sobre nuestros problemas y batallas; hace que nos sintamos satisfechos de nosotros mismos.

Todos nos hemos de enfrentar a la muerte, la vejez y la enfermedad propia y de los seres queridos, todo esto no es posible evitarlo; sin embargo una de las formas sin duda  que nos aporta valor  es fomentar y estimular las cualidades humanas  fundamentales  como el afecto, la bondad y la compasión. La vida así tiene más sentido, es más serena  y feliz y hacemos una aportación al mundo que nos rodea siendo el auténtico beneficio la revolución interior. Nos volvemos más fluidos, más dispuestos a arriesgarnos, concedemos menos importancia a lo bienes materiales y más a las personas. La separación entre nosotros y los demás se diluye de forma que nos sentimos parte de un todo en el que es posible compartir recursos, nuestras emociones y nuestro propio ser con respeto a todo lo creado.

El escritor Loun Marinoff, en su famoso libro ” Más Platón y menos Prozac “, dice: ” Casi todos nosotros  nos hemos visto  a veces impulsados, aún cuando el impulso haya sido breve, a intervenir en la  solución de los problemas de la sociedad, y casi todos nosotros sabemos muy bien  que nuestra tarea es dejar un mundo algo mejor de como lo encontramos”. Pues sí, un poco mejor por lo menos….

Yo creo que es importante comprender que la felicidad  no la da: la posesión de objetos, la ocupación de distintas actividades, o viajar de un lado a otro; sino la vida vivida desde el interior, desde nuestra esencia que nos aporta una visión más elevada en la que la ayuda a los demás nos hace sentir más libres de nuestro ego, por tanto menos temerosos, ansiosos y deprimidos. Desaparece esa excesiva preocupación por nosotros mismos que a veces nos enloquece.

Nuestra felicidad está unida a la felicidad de los demás  y si la sociedad sufre, también sufrimos. Por eso, tal vez la religión universal debería ser la de la acción desinteresada y su templo el corazón de cada ser humano.

 

Desde hace años me he ido formando en distintas disciplinas dentro del campo de la salud. Soy Doctora en Implantología por la UGR, Especialista en Cirugía Oral, Nutricionista, Experta en Diagnóstico Genético. Soy Coach personal y experta en Inteligencia emocional. En la actualidad acompaño a mis clientes en alcanzar una vida más plena, sana y larga a través del los hábitos de vida saludables y el coaching para la salud.
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